POEMA 33
Y aunque no lo sabemos repetimos el pulso
del ayer señalado,
del hoy sin voz, perdido,
del mañana que apunta hacia el oeste
y vamos igual que aves polares, por la orilla
de este creado invierno tan cortante
tan aterido y yerto
tan sin nadie apuntando mi dilucida espera,
mi afán de compañía
por el rato que dure este momento,
el nuestro, el de la vida,
el de los sentimientos que se cruzan
para encender un fuego que deshiele el planeta.
©Julie Sopetrán
(De mi libro: En Hita hoy es otoño y se oye el mar)

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