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martes, septiembre 17

COPLAS



 

PA QUE TE ALEGRES 

¡VÁMONOS A SEVILLA!

Creía que era ceguera
mirar de frente y no veros;
ahora miro a cada lado
sé que jugáis a esconderos.


Se van, se vienen, no llegan
les busco por todas partes;
y si les encuentro un lunes
desaparecen el martes.


Ya sé, ya sé que el trabajo
es como una pesadilla;
y soñamos con estar
en la Feria de Sevilla.

Por eso quería hablarles
de darnos algún garbeo,
por las casetas de baile
para empezar el jaleo.


Una danza, un pescadito
un color pa cada instante;
y la alegría del cuerpo
que no nos la quite nadie.

La Giralda, las carretas,
los caballos, el trapío,
el vino, las castañuelas…
¿Os queréis venir conmigo?


Y dejemos las pantallas
eliminemos la prisa,
que nos espera la gracia
del Parque María Luisa.


Junto a la estatua de Bécquer
yo les prometo poemas,
que nos hablarán de sueños
para quitarnos las penas.


Y luego, a la media noche
saboreándolo todo,
sabremos que en esta vida
nosotros no estamos solos.


¡Lástima es no tener tiempo!
ni yo un dolar pa gastarme;
pero si queréis, nos vemos,
para que se alegre el aire.


Conforme con nuestra suerte
a San Patrick nos iremos.
y en lugar de sevillanas
gregoriano cantaremos.


¡Aleluya! Amigos míos
pero debo confesarme,
que me siento pecadora
soñando con este viaje.


Casi Abril ¿Quién lo supera?
¡Levántaros de la silla!
Y si queréis, en diez horas
nos plantamos en Sevilla.


Quemen todos los papeles
tiren el  ordenador,
que venza nuestra tristeza
la paciencia y el  AMOR. 

©Julie Sopetrán 

Hoy me encontré con este poema de la añoranza de España.
Se lo dediqué con mucho cariño a mis amigos Lupita y Jesús Monroy. Hoy en el recuerdo. Que en paz descansen. Para ellos especialmente.

Fue en Menlo Park, California 1979

martes, mayo 7

AÑORANZA





AÑORANZA

                                   A mi madre


Hoy regreso a tus manos: manantiales
recuerdo de agua fresca en la ternura;
guardo de tus caricias la hermosura...
de tu rostro, sonrisas celestiales.

La expresión de tus gestos naturales
aquella bondad dulce en tu postura;                     
me cuidabas como a una miniatura                        
y espantabas de mi, todos los males.                         

Sé que te hice sufrir, mucho me pesa                   
al recordarte, a solas me encarcelo
igual que un malhechor que se confiesa

Y tú que me ves, Madre, y yo no vuelo
si somos algo más que una pavesa,
dime cómo llegar... hasta tu cielo.


©Julie Sopetrán


Hace unos años dediqué a mi madre un poema en el libro MADRE AMÉRICA, publicado en México. Andrés Cifuentes me sorprendió con el siguiente video inspirado en el poema que le dediqué a ella en 2005. Lo comparto hoy con mis lectores. El poema se titula Mi sola palabra.
 


domingo, mayo 25

DESNUDO



Fotografía de Silvia Grav


No.
No es fácil adentrarse
en nuestras dependencias
y conocer el brote
de todos nuestros valles
contemplar la belleza de cada arbusto en flor
avivado en el tacto de nuestro cuerpo a cuerpo

No.
No es fácil desnudarse
abrir zanjas al golpe de la azada en el barro
de la emoción que besa
y la pasión que pasa
como loca del aire con prisa en el anhelo

No.
No es fácil subir montes, bajar acantilados
escalar los peñascos mirando siempre al cielo
palpitar las espumas, saborear las sales
o el azúcar profundo del agua en nuestros labios

No.
No permanece la intrepidez del fuego
se agranda y desvanece
se pierde entre las risas de las salvajes olas

o en el placer de los vaivenes
cuerpecillos gigantes como barcos que bregan
y son de tacto y viento
dejado en lontananza del deseo

No.
No es fácil besar musgos o trasplantar aromas
intercambiar sabores
sabiendo que me araña la piel la vieja zarza
Dar, recibir los néctares es proceso de tiempo
porque amar es la vida
Y entre los mil jardines de estelas y de surcos
se llega a lo infinito y...

Sí.
Sí... me adentro en tu sueño
montaña, abismo, cueva 
de la materia en su quimera
de comienzo  y camino, tal vez continuación
del siempre que habitamos
cuerpo a cuerpo
en el alma.


©Julie Sopetrán