Nacemos para morir
aunque apenas nos lo enseñan
y así nos viene de golpe
el dolor y la tristeza
Somos niños, somos jóvenes
aprendemos a destiempo
y a veces lloramos solos
porque reír no sabemos
Crece la brisa en el aire
el aire que luego es viento
el huracán de los años
en la piel nos va creciendo
Y lo hermoso es
transformarse
hacer de la luna, soles
y crecer sobre las ondas
cual pequeños girasoles…
…que van girando sus cuellos
según los rayos se tornen.
©Julie Sopetrán
De mi libro: Háblame de esas cosas que nunca me contaste

Hermoso, querida Julie.
ResponderEliminarMuchas gracias Anónimo, Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarHola Julie, así es, nacemos para morir. Pero parece que la muerte sigue siendo tabú.
ResponderEliminarParece que el verdadero horror de la existencia no es el miedo a la muerte, sino el miedo a la vida. Es el miedo a despertar cada día y enfrentarse a las mismas luchas, las mismas desilusiones, el mismo dolor. Es el miedo a que nada cambia, a que esté atrapado en un ciclo de sufrimiento del que no puede escapar. Pero hay veces que aunque no veamos el final, hay que seguir caminando.
Hermoso poema.
Un fuerte abrazo.
Hola mujer muy bello felicitaciones un abrazo
ResponderEliminarAsí es la vida, querida Julie. Aprendemos en el día a día a vivir lo mejor posible, zigzagueando a veces para evitar los tropiezos.
ResponderEliminarMe gustó el poema.
Un abrazo en día sábado.
Que nos encuentre la adultez mayor
ResponderEliminarcon la satisfacción de haber sabido amar en la vida
que al final es lo que imnporta.
Un abrazo.☘️🪻🌹🌺
Gracias, Meulen. Ya te echaba de menos. Gracias por tu lectura siempre. Mi abrazo fuerte.
EliminarHola Julie, así es, nacemos para morir. Pero parece que la muerte sigue siendo tabú.
ResponderEliminarParece que el verdadero horror de la existencia no es el miedo a la muerte, sino el miedo a la vida. Es el miedo a despertar cada día y enfrentarse a las mismas luchas, las mismas desilusiones, el mismo dolor. Es el miedo a que nada cambia, a que esté atrapado en un ciclo de sufrimiento del que no puede escapar. Pero hay veces que aunque no veamos el final, hay que seguir caminando.
Hermoso poema.
Un fuerte abrazo.
Ya te dejé este comentario, y como no lo veo te lo vuelvo a dejar.
Otro abrazo.
Muchas gracias, Cristina. Sí, pienso igual que tú. Gracias por leer y comentar. A veces me fallan los comentarios pero estaré atenta. Un abrazo fuerte.
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